Breaking News
Loading...

Translate

15 de febrero de 2013

Info Post
El presidente Obama sonríe durante el discurso de Benjamin Carson, en el Desayuno Nacional de Oración. /CP

Más allá del habitual discurso del presidente Obama, que recordó la necesidad de la “humildad” y la “unidad” para salir adelante como país, otro discurso tuvo en esta edición de 2013 una gran repercusión en los Medios de Comunicación. Benjamin Carson, Director de la División de Neurocirugía pediátrica del Johns Hopkins Hospital (Maryland), habló de forma sencilla pero contundente y confrontó al presidente en varios puntos.

Carson fue introducido durante el tradicional Desayuno de Oración como alguien que “realmente ama a Jesús”, además de ser un personaje conocido por sus intervenciones en todo tipo de conferencias, no sólo médicas. Cuando tomó el micrófono, empezó leyendo 4 breves textos: Proverbios 11:9, 11:12, 11:25, 2 Crónicas 7:14.

El especialista del que se considera el mejor hospital de EEUU empezó explicando que cuando tiene oportunidad de hablar con personas de todos los sitios y de diferentes contextos (republicanos, demócratas, independientes), suele preguntar: ‘¿Qué os preocupa?’, “y he quedado sorprendido por la uniformidad de sus respuestas”, aun viniendo de personas con ideologías diferentes. Empezaba así un discurso que en todo momento tuvo un tono positivo, buscando la empatía del público que le escuchaba. Dejó claro, también, que “no quiero ofender a nadie” aunque reconoció que eso “es difícil cuando hablas ante una audiencia tan grande”.

La necesidad de ser “políticamente correcto”, incidió, es precisamente uno de los problemas que se da en EEUU. “Hemos llegado a un punto en el que la gente no habla de lo que quisiera hablar, por miedo a que alguien se ofenda”. Como ejemplo mencionó la reticencia de algunos ciudadanos a decir “Feliz Navidad” temiendo que alguna persona de otra religión o atea lo considere ofensivo. La hipersensibilidad de estos días, defendió, “evita que la gente pueda decir lo que realmente cree”.

Por ello, pidió relajar la presión que parece tener el objetivo de hacer que toda la población piense exactamente lo mismo. “Debemos olvidarnos de la unanimidad de palabra y de la unanimidad de pensamiento y debemos concentrarnos en ser respetuosos con la gente con la que no estamos de acuerdo”.

Carson atacó la “corrección política”, porque cohíbe a las personas y corta el debate. “Una trampa” que acaba evitando que las personas den su opinión sobre los asuntos que acabarán definiendo el futuro de un país.

LA IMPORTANCIA DE LOS LIBROS
 Uno de esos temas claves, destacó Carson a continuación, es la importancia de la Educación. El conferenciante tomó unos minutos para explicar su infancia de extrema pobreza. Hijo de una madre proveniente de una familia de 24 hermanos, sin recursos, casada a los 13 años con un hombre (el padre de Carson) que ya estaba casado. Todo este caos en casa, explicó Carson, hundió su autoestima siendo niño, pero aun así aprendió de su madre que uno “no debe sentirse una víctima y no debe buscar excusas”, sino “utilizar el cerebro”.

Mientras otros niños veían la televisión, su madre exigía a sus hijos que leyeran dos libros por semana de la biblioteca pública y le entregaran resúmenes de su contenido, aun cuando ella no podía corregirlos por ser analfabeta. A partir de este hábito de lectura, Carson empezaría a “descubrir nuevos mundos”, a crecer y a ver la importancia de sus propias decisiones.

EDUCACIÓN: RECUPERAR SU PRESTIGIO
Enfocando todo esto en la necesidad de una buena educación, el médico pasó a comparar el nivel de Educación de los jóvenes durante los primeros años tras la Independencia de EEUU con el de la actual educación universitaria en EEUU. En el siglo XVIII, los gobernantes tenían este objetivo, recordó Carson: “El sistema de gobierno estaba diseñado para tener una ciudadanía bien educada y bien informada. Cuanto menos informados, los ciudadanos se convierten en más vulnerables”. “Por eso nuestra Educación es tan vitalmente importante”, añadió.

El neurocirujano también describió cómo el rendimiento deportivo de los estudiantes universitarios, por ejemplo, es mucho más premiado que el rendimiento en las aulas. “‘El gran hombre’ en el Campus siempre es el quarterback del equipo universitario… ¿qué hay de la superestrella intelectual?”, se quejó.

Para cambiar esta tendencia su fundación empezó hace unos años a dar trofeos y condecoraciones (además de las habituales becas económicas) a estudiantes que combinaran dos factores: “Unos resultados académicos superiores y una demostración de cualidades humanitarias”. Se le daba importancia no sólo a las notas sino también a que los estudiantes “mostraran interés por las personas a su alrededor”. Así, con premios visibles que se pueden colocar en las vitrinas de los pasillos de un instituto, se está intentando mostrar claramente a los jóvenes que el esfuerzo en clase es algo digno de ser admirado.

Otras iniciativas que Carson explicó son la creación de “habitaciones de lectura” en colegios de barrios humildes donde no hay bibliotecas, en los que se premia con puntos a los niños según los libros que leen y las horas que invierten en ello. “Empiezan a ir a estas aulas por los puntos, pero pronto su rendimiento en clase empieza a subir”. Y concluyó el bloque sobre Educación observando: “No nos podemos permitir de perder a ninguno de estos jóvenes, debemos evitar que estos niños vayan por el camino de autodestrucción y mediocridad”.

EL DESTINO DE UN PAÍS
Roma es el ejemplo que Carson usó para demostrar que la Educación puede marcar el destino de un país. “Nadie podía ni siquiera retar al imperio romano militarmente, ¿pero qué sucedió? Se destruyeron a sí mismos desde dentro: decaimiento moral e irresponsabilidad fiscal. Y si no crees que eso puede pasarle a EEUU, saca los libros, y empieza a leer”.

Antes, había hecho referencia a la interminable guerra política en Washington D.C. entre los dos grandes partidos. “Tenemos todos esos abogados en el bando republicanos y todos estos abogados en el bando demócrata, y todos han aprendido a ganar. Pero tenemos que dejar esto, tenemos que empezar a aprender a solucionar problemas”, pidió.

“Podemos solucionarlos”, reiteró Carson, y recordó que de lo que se trata es de usar el cerebro.

INTERPRETACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD
“Mi ejemplo a seguir es Jesús”, dijo en otro momento de su intervención, y describió a Dios “como el ser más justo que existe”. De la Biblia extrajo el concepto del diezmo, y defendió así la necesidad de que “todas” las personas aporten a la sociedad, “de forma proporcional”. También entró a defender su posición sobre el sistema sanitario del país, combinando elementos de la izquierda con otros propuestos por la derecha. Habló de “responsabilidad” en el gasto de las familias y de “justicia” en el repartimiento de los gastos.

Ya acabando su discurso, y refiriéndose al símbolo nacional de EEUU, Carson recordó que “una águila puede volar alto porque tiene dos alas: un ala izquierda y un ala derecha”. Terminaba con esta clara alusión a la necesidad de dejar de lado luchas partidistas para empezar a solucionar los problemas del país.

 Puede ver el discurso completo de Benjamin Carson en el Desayuno de Oración de EEUU (en inglés), aquí.  

 El Desayuno del Día Nacional de la Oración lo organiza cada año la Fellowship Foundation, un grupo cristiano discreto pero con bastante influencia que ha conseguido que cada presidente desde Dwight D. Eisenhower haya participado en el Encuentro. Los presidentes y también otros invitados suelen hablar no sólo de su fe personal sino de cómo esta afecta al trabajo, al día a día y a los temas de actualidad del país. 
 
Autores: Joel Forster
Editado por: Protestante Digital 2013

0 comentarios:

Publicar un comentario

deja aquí tu comentario...

Seguir en twitter