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18 de febrero de 2012

Info Post
Brasilia,DF… [ASN] “Mi vida espiritual cambió totalmente. Antes tenía una vida buena en la iglesia, pero aquella experiencia me marcó”. Afirma el jóven Rodrigues de 30 años, quien participó de Misión Caleb, y quien se integró activamente en el 2011, junto a varios otros jóvenes, en la preparación de 55 bautismos durante la campaña  que él y otros realizaron en la ciudad de Itatitinga, en Ceará. Para el misionero, la sensación de ayudar en la coordinación de un proyecto de evangelismo local y ver resultados a través de bautismos son aspectos que lo hicieron crecer espiritualmente. El joven explica que cooperó con el pastor en la visitación de personas que tenían dudas sobre temas de la Biblia o necesitaban consejo sobre esa decisión. Para integrarse más en la misión, dejó su empleo en una empresa y comenzó a trabajar por su cuenta. Así tenía más tiempo para ser útil en la obra de evangelismo. Gildevan Rodrígues ilustra algo que estadísticamente comienza a hacerse realidad en la vida de gran parte de los aproximadamente dos millones de miembros adventistas sudamericanos. Hay una evidencia que aumenta el número de involucrados con la misión de predicar el evangelio y, la mayoría de las veces, es una decisión de manifestar que se está al lado de Jesucristo y de sus enseñanzas bíblicas.



Según el balance anual de la División Sudamericana de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el número de bautismos creció 6,6% en la relación al 2010 y 2011. El año pasado cerramos con 223.378 bautismos contabilizados en Ecuador, Bolivia, Perú, Chile, Paraguay, Argentina, Uruguay y Brasil.
Para el secretario de la organización adventista en ocho países sudamericanos, pastor Magdiel Pérez, los datos son absolutamente consistentes, pues el sistema de secretaría de las iglesias está informatizado y los registros se pueden hacer en línea por los miembros que actúan como secretarios en las congregaciones locales. Además, solo se considera la inclusión de un miembro nuevo en el sistema después de una confirmación por parte de la Asociación o Misión correspondiente, cuando ésta recibe la ficha bautismal debidamente completada. “En nuestra evaluación, ese crecimiento es bien sustentable, pues percibimos que el foco de la mayoría de la Iglesia está en divulgar el mensaje de salvación. Estamos preocupados más con la vida espiritual de los miembros y eso se refleja en el trabajo misionero y en los resultados”, comenta. En la comparación histórica desde 1987, fue uno de los cinco años con mayor crecimiento.
En la evaluación del coordinador de evangelismo sudamericano, pastor Luis Gonçalves, que actualmente realiza decenas de campañas de evangelismo en varios países, dos palabras sintetizan esos números: calidad y cantidad. “Queremos bautizar, pero bautizar bien”, afirma. Gonçalves que ve a los adventistas más concientizados hacia el evangelismo a lo largo de los años. El pastor Everon Donato es director del área de Ministerio Personal, responsable de incentivar a los adventistas sudamericanos a tener un compromiso personal con la misión. En su análisis, él cree que ese crecimiento se debe a tres factores: el programa de motivación llega más cerca de las iglesias locales, hay una mayor movilización de los miembros y existen estrategias claras.
Para el pastor Erton Köhler, líder sudamericano de los adventistas, esas estadísticas muestran que los bautismos deben ser fruto de un trabajo integrado de los miembros. No se trata solo de bautizar personas y aumentar registros, sino de crear medios eficaces para mantenerlas activas y motivadas en las iglesias, ayudando a multiplicar el evangelio. “Ese es el crecimiento verdadero”, evalúa.
El crecimiento adventista sudamericano ha sido consistente y armónioso. Además del aumento de bautismos, los resultados administrativos y financieros también fueron satisfactorios a pesar de factores adversos globales como crisis económica. “Nuestras instituciones colaboraron de manera plena en el evangelismo, y al mismo tiempo, trabajaron con solidez manteniendo una red educativa amplia, de salud y proyectos sociales. Aplicamos nuestros recursos al trabajo directo de la divulgación de los principios bíblicos”, comenta el pastor Marlon Lopes, director financiero de la Iglesia Adventista del Séptimo Día para los ocho países sudamericanos.
Destaques regionales: al observar los datos regionales podemos destacar números expresivos en lugares como Paraguay. En la relación 2011 y 2010, el número de bautismos subió 39,4%. La realización de la serie de evangelismo vía satélite por la web La gran esperanza, en noviembre de 2011, ciertamente contribuyó al resultado final de la región llamada Unión Sudeste Brasileña, que comprende los estados de Río de Janeiro, Minas Gerais y Espíritu Santo. En esos tres estados brasileros, el crecimiento de bautismos fue de 12,6%. La mayoría de las 15 uniones adventistas (que son regiones administrativas creadas para facilitar la coordinación de los trabajos en las iglesias locales), tuvo aumento de la cantidad de bautismos. [Equipo ASN, Felipe Lemos]

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