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9 de abril de 2011

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Estimados colegas en el ministerio. Comparto con ustedes una pregunta, acerca de la lección titulada: En el telar del cielo.
En la segunda nota del día jueves, dice: “Teológicamente, la justicia imputada de Cristo –la justicia que nos justifica─ es distinta a la obra del Espíritu Santo que nos transforma”.
¿Entonces no es verdad que Cristo sólo perdona si se pide el perdón arrepentido, que en griego se escribe metanoéo, y significa “cambio de mente”? Entiendo que nadie busca a Dios y se arrepiente y obtiene la justificación, sin que el Espíritu Santo obre una transformación de la mente en el mismo proceso del perdón, como dice Pablo (Rom. 3:11; Tito 3:5). Ya que dice que la santificación es el “fruto”, el resultado de la salvación. No la segunda parte (Rom. 6:22).
Desde Lutero muchos creen que la justificación ─que es lo mismo que perdón─  es sólo una obra judicial sin una transformación de la conciencia, porque se trataría de una justicia acreditada, imputada sólo por declaración divina, y no de un crédito real ─la Biblia no dice en la naturaleza, como dice Roma, sino en la conciencia (Efe. 4:23; 1 Ped. 3:21; Rom. 12:2), es decir en la forma de pensar (metanoéo)─.
Pero Elena G. de White define qué es justicia imputada de esta manera: “Cristo no reviste el pecado con su justicia, sino que elimina el pecado, y en su lugar imputa su propia justicia” (White, Reflejemos de Jesús, (Bs. As.: ACES, 1985), p. 205). Es decir, que según ella no hay imputación divina sin esa obra interna, que sólo lo puede hacer el Espíritu Santo.
Me gustaría, pues que me ayuden a salir de esta confusión. Vuestro hermano en Cristo,

Leroy E. Beskow
Mi e-mail es: lebeskow@arnet.com.ar




Hola mi amigo Leroy! No voy a entrar en profundidades teologicas, ya que no hace falta. El Evangelio es tan simple que un niño debe poder entenderlo. Entiendo tu preocupacion por esa nota. No esta mal, solo que le falta explicacion y el espacio de la leccion de cada dia no permita repetir algo que se ha dicho muchas veces.

La salvacion es un proceso que incluye tres pasos: Justificacion, Santificacion y Glorificacion. Es la misma justicia de Cristo, es la misma obra del Espiritu Santo con la diferencia que obrando en momentos diferentes de la vida del creyente.

La Justificacion es una obra completa que ocurre en un solo momento, al igual que la Glorificacion. Eres Justiicado cuando te entregas y eres glorificado en la Segunda venida. La Santificacion, es la misma justicia de Cristo que te sostiene durante el tiempo entre esos otros dos eventos. Y no solo te sostiene sino que te ayuda a crecer espiritualmente. Ves que la Biblia habla de cristianos como niños y cristianos mas crecidos. Bueno, esa es la vida cristiana. Disculpa que no te doy citas biblicas ya que tu las conoces.

Bendiciones,

R.Rosales
IL Conference


Muy apreciado Hno. Rodolfo Rosales:

He leído con atención su aporte. Muchas gracias.

Me veo en la necesidad de enfatizar un punto. Es cierto que la justificación es la obra de un momento. La santificación es obra de toda la vida. Lo que no puedo decir, es que la justificación ocurre una sola vez al comienzo del proceso y nada más. La justificación nos es necesaria cada día por cuanto cada día pecamos. Dios está dispuesto a cada minuto a perdonar nuestros pecados y nos justifica de nuevo cada vez que vamos a él arrepentidos. Esto lo ejemplificó Jesús con el lavamiento de los pies: El que se ha sido bañado (justificado) no tiene necesidad de volverse a bañar al llegar a la fiesta. Sólo necesita lavarse los pies, que se han empolvado en el camino (nueva justificación).

Podemos decir que fuimos justificados de nuestros pecados más visibles cuando por primera vez le entregamos el corazón a Cristo. Pero entonces éramos ignorantes y no sabíamos cuán profundo y horrendo es el pecado. A medida que el Espíritu obra en nuestra vida vamos descubriendo algo de la malignidad de la rebelión y vemos nuestras manchas y volvemos al Señor arrepentidos en busca de perdón, es decir, en busca de justificación.

Por eso ilustro la justificación y la santificación como las dos caras de una moneda. No pueden separarse sin destruir la moneda. Van juntas por doquiera. Si hemos pecado, necesitamos justificación de Dios. Y si no recibimos justificación, la santificación no puede seguir adelante.

Dios lo bendiga siempre.

Su servidor en Jesús:

Carlos Perrone

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jarmentaleyva@aol.com
Los Adventistas hemos enseñado que existen dos tipos de Justicias.  La Imputada y la Impartida. Pedro respondió a la pregunta de los oyentes de su primer sermón.  "...Arrepentios y bautice se cada uno, para perdón de los pecados, y recibiréis la virtud del Espíritu Santo. Cuando nos bautizamos ocurre la primera. El perdón de nuestros pecados pasados, de nuestra vida de rebelión e ignorancia. Antes de conocer a Jesús. Sin embargo, aun cuando hemos sido bautizados seguimos pecando por que el pecado no es solamente lo que hacemos sino lo que no hacemos. Lo que pensamos, cuando dudamos etc. etc. Allí aparece la otra justicia.  La justicia impartida a la cual alude S. Juan.  Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no piquéis, pero si alguno hubiese pecado, abogado tenemos para con el Padre a Jesucristo el Justo.. El objetivo, el blanco es no pecar, pero cuando erramos al blanco, Jesús aparece y nos perdona. Eso es lo que he entendido. La justificación es toda la vida por que toda la vida pecamos.  Y estoy de acuerdo que el famoso rito de humildad, es también la celebración de la justicia impartida de Cristo a nuestro favor.  Creo que el significado mas fuerte de este rito, tiene que ver con nuestra salvación que es en Jesús.


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Muy apreciado hermano y consiervo en Jesús:

Penoso es decirlo, pero los adventistas hemos enseñado muchas cosas erróneas respecto de la justificación por la fe. Hace unos 47 años, cuando conocí al Señor en mi ciudad natal, se me enseñó que nosotros debemos hacer lo mejor que podemos, hasta donde podemos llegar, y que el Señor añadirá el resto. Esto es una herejía que algunos llaman sinergismo, es decir, yo hago un poco y el Señor lo completa. Nada de eso, Dios lo hace todo si tan sólo lo aceptamos por la fe. La única obra que el Señor espera de nosotros es que creamos en quien él ha enviado.

He sido testigo de grandes cambios en nuestro entendimiento como adventistas de la justificación por la fe y he visto andar por allí toda clase de ideas al respecto.

Yendo al punto que usted menciona, le ruego me permita definir los términos:

Justificación: Une el perdón con la transformación de la mente. El Dr. Aecio Cairus lo explica muy bien en su aporte a esta discusión. Cuando el corazón es alcanzado por la gracia de Cristo experimenta una transformación: deja de amar el pecado y comienza a amar la santidad. Simultáneamente, y a cuenta de este cambio, Dios perdona todos sus pecados pasados y el pecador queda limpio.

Santificación: Une la transformación con el crecimiento y con la necesidad de confesar nuestros pecados a Dios. Es una obra de iluminación progresiva del Espíritu en nuestro corazón que nos hace ver el camino por donde hemos de seguir al par que, por contraste, nos muestra con gran claridad cuán malo es el camino por el que vamos. Nos da fuerzas para seguir por el camino bueno y fuerzas para arrepentirnos del camino viejo. Pero es necesario el arrepentimiento en cada escalón de la santidad, a medida que el Espíritu nos va revelando la deformidad de nuestro carácter. Es decir, necesitamos ser justificados una vez y otra y así por el resto de nuestra vida.

Justicia imputada: Es una transacción legal por la cual el Señor nos acredita--por misericordia--la justicia inmaculada de Cristo si nos arrepentimos y permitimos que nuestra mente sea transformada por la obra del Espíritu.
Dicho de otra manera, justicia imputada equivale a perdón y a justificación (hacer justo algo que no lo es.)

Justicia impartida: Es la gracia diaria que el Señor nos da para que podamos vencer el pecado y vivir una vida santa. La justicia imputada nos es dada en un momento. La justicia impartida se asemeja al sol y la lluvia que caen sobre nuestra tierra de continuo para darle crecimiento a la planta de nuestra fe y santidad.
Para que la justicia impartida pueda tener efecto, necesita caer sobre buena tierra, libre de pedregales y espinos, es decir, sobre un corazón perdonado, del cual han sido quitados espinos y piedras por la justicia imputada.

La justicia imputada quita las piedras y los espinos. La justicia impartida riega la planta y la nutre para que pueda crecer.

Ahora bien, aunque las piedras y los espinos hayan sido quitados, brotarán malezas que tenderán a estropear la cosecha. Será entonces necesario quitar de continuo tales malezas mediante arrpentimiento y perdón, o lo que es lo mismo, mediante la justificación.

Por eso comparé justificación y santificación con las dos caras de una moneda. No podemos separar las dos caras de una moneda sin destruir la moneda. Así también justicia imputada y justicia impartida no son dos justicias diferentes. Son sólo dos aspectos de la misma justicia de Cristo, que incluye su amor abnegado, que Pablo destaca para que entendamos cuán abarcante y completa es la obra de Cristo en nuestro favor.

Si volvemos a pecar, después de haber conocido al Señor y de haber sido justificados, necesitamos arrepentirnos otra vez y volver a ser justificados. El proceso Justificación-Santificación recomienza cada vez que pedimos perdón a Dios y en este proceso vamos creciendo a la semejanza de Cristo.

Alguien dijo, con acierto, que la vida del cristiano es una vida de arrepentimiento continuo. Necesitamos transformación y perdón a cada paso a fin de que la gracia del Señor pueda remodelarnos a Su semejanza.

Bendiciones.

Carlos Perrone

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Hola mi apreciado amigo Carlos Perrone!

Todo lo que dices es correcto, lo entiendo de la misma manera, el problema es que para darle una respuesta rapida a nuestro amigo, queria que tuviera claro que es la misma justicia aplicada en tres momentos diferentes.  Claro, en mi resumen, asumi que el pecador se mantuviera fiel y no volviera a pecar.  Por supuesto, que Justificacion es igual que Perdon y si el cristiano peca y no pide perdon, esta tan perdido como el que nunca lo ha tenido.  En ese sentido, van juntos, si es que pensamos en una vida de puras caidas y levantadas.  Por supuesto que es mejor caer y levantarse que quedarse caido.  Me encanta el comentario del Dr. Aecio y su comparacion de la luz y el calor, van juntas pero no es lo mismo, solo que aplicada a diferente situacion.
Muchas gracias por tu comentario.

Bendicioens,

Rodolfo Rosales
IL Conference

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Gracias Rodolfo.

¡Qué bueno que crezcamos en el conocimiento de nuestro Señor!

Un abrazo.

Carlos

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Bien Pastor Perrone.  Entiendo que usted esta de acuerdo con estos conceptos. No son terminos biblicos pero son conceptos aceptados y ensenado aun por la Iglesia. El cristiano necesita gozar de un perdon que es absoluto, total por toda la vida que vivio sin conocer a Jesus pero el cristiano, aun despues de haber conocido a Jesus sigue pecando. Jesus le respondio al Joven Rico.  No hay bueno sino uno, a saber Dios. Necesitamos el perdon o la gracia impartida. El espiritu santo nos redarguye de pecado sin embargo seguimos pecando, no vivimos una vida sin pecado.  Todos somos pecadores. Entiendo que usted esta de acuerdo con estos conceptos... o me esta diciendo que esta es una ensenanza equivocada de la iglesia?
Ptr. Joel Armenta L

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Creo que es sólo una cuestión de nombres.

Yo llamo justicia imputada a lo que tú llamas justicia impartida en lo que se refiere a la vida del cristiano después de su conversión.

El perdón al convertirnos es justicia imputada. El Señor perdona todo nuestro pasado sin Cristo.

El perdón de nuestros errores humanos mientras andamos en el camino del Señor--no hay justo ni aun uno--es también justicia imputada, no impartida. Todo lo que sea perdón es justicia imputada. El Señor borra nuestro pecado en una transacción legal mediante el sacrificio de Cristo tanto al comienzo de nuestra carrera cristiana como en cualquier punto de ella.

La justicia impartida, en cambio, no tiene que ver con el perdón sino con la gracia que nos es dada para que resistamos la tentación, nos apartemos del mal y sigamos en el camino del Señor. Necesitamos de la GRACIA para hacer la voluntad de Dios, así como necesitamos también de la MISERICORDIA de Dios para el perdón de nuestros pecados.

Justicia imputada es como decir MISERICORDIA. Dios no nos da lo que merecemos.

Justicia impartida es como decir GRACIA: Dios nos da lo que no merecemos. Es un regalo.

Para recibir la gracia, necesitamos primero ser limpiados por la misericordia.

Pablo nos dice:Romanos 5:10
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
La muerte de Cristo nos reconcilia con Dios: Justificación, perdón de los pecados pasados, transacción legal instantánea. Se opera cada vez que nos arrepentimos de algún pecado cometido. Nos reconcilia de nuevo con Dios.

La vida de Cristo nos salva: Santificación, justicia impartida, Cristo viene a morar en nuestro corazón por la fe, Su vida pasa a ser nuestra vida. La presencia de Cristo en el corazón es el poder victorioso que nos lleva a vencer el pecado en nuestra vida y nos asegura la salvación.

Según Elena White en el Camino a Cristo:

Justicia imputada: nuestro derecho al Cielo
Justicia impartida: nuestra idoneidad o capacidad para vivir en el Cielo. La justicia impartida nos da poder para vivir como Jesús, para cambiar nuestros hábitos y familiarizarnos con la vida que hemos de vivir en el Cielo.

Otro pasaje de Pablo:

Gálatas 2:20 (Reina-Valera 1960)

20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
Crucificado juntamente con Cristo: Muerte a la vida vieja. Crucifixión del yo. Mis pecados pasados son clavados en la cruz. Mi mente cambia al morir mi yo carnal y pecaminoso. Esto es justicia imputada.

Lo que ahora vivo en la carne lo vivo en la fe del Hijo de Dios: Dejé atrás mi vida vieja, ahora camino y vivo con Cristo. Mi vida ha tomado otro rumbo. Por la gracia de Dios voy siendo transformado, no sólo en mis intenciones, sino en mis realizaciones. El Cristo que mora en mí "él hace las obras." Esto es la justicia impartida.

Si algo no te resulta claro, te ruego me escribas.

Carlos

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Ptr. Rosales:  Asume usted que el cristiano se puede mantener fiel de tal forma que no vuelve a pecar? La verdad es que es preocupante. Despues de su bautismo... usted no ha pecado?  Me gustaria saber su posicion. Espero que no se me malinterprete pero esto es lo que frustra al cristiano. La Justicia se requiere toda la vida por que todos pecamos y seguimos pecando. La diferencia, entiendo es que ya no amamos al pecado sino sentimos dolor por el.  Esto es lo que nos lleva a buscar a Jesus.  En este sentido la ley, que nos senala el pecado es nuestro ayo que nos lleva a Jesus. "Si decimos que no tenemos pecados nos enganamos a nosotros mismos y la verdad no esta en vosotros" 1 Jn 1:8 "Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a El mentiroso, y su palabra no esta en nosotros. 1 Juan 1:10. Perdon si me siente un tanto agresivo. no es mi intencion.  Solo estoy procupado por que quiza no logre entenderlo.
Ptr. Joel Armenta L
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"La justicia por la cual somos justificados es imputada; La justicia por la cual somos santificados es impartida; La primera es nuestro derecho al cielo, la segunda es nuestra idoneidad para el cielo." (MPJ pag. 32)
Ptr. Joel Armenta L

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