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11 de julio de 2010

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by Humberto M. Rasi      

En junio y julio de 1962, Julieta y yo asistimos por primera vez a un Congreso de la Asociación General, que se realizó en el Cow Palace cercano a San Francisco, California, no lejos de la Pacific Press donde habíamos comenzado a trabajar. Escuchamos sermones elocuentes de Francis Nichol y de H. M. S. Richards, presentados prácticamente sin notas. Al terminar el congreso, cruzamos a Oakland para presenciar la boda de Anita y Bob Folkenberg.
Desde entonces hemos estado en la mayoría de estos encuentros internacionales. Ahora, 48 años más tarde, tuvimos la oportunidad de seguir de cerca y a través de los boletines lo ocurrido durante el 59º Congreso Mundial en Atlanta, mientras atendíamos como voluntarios a los que visitaban el quiosco del Departamento de Educación de la Asociación General. Allí tuvimos el placer de saludar a lectores de Diálogo Universitario, participantes en seminarios y congresos, y a varios visitantes de www.Adventus21.com.
A una semana de la clausura del congreso mundial y mientras las impresiones están frescas, voy a compartir algunas observaciones y comentarios sobre este importante evento, uniéndome a los colegas que han hecho las suyas, desde la perspectiva de un veterano.
Vale la pena recordar que la Asociación General se organizó en mayo de 1863 en Battle Creek, Michigan, con 20 delegados presentes. ¡Cuánto ha cambiado el mundo y nuestra iglesia en estos 147 años!
Los encuentros de este tipo son siempre una singular combinación adventista de consejo administrativo, parlamento constitucional, congreso campestre, reunión de negocios, feria de productos e instituciones, peregrinaje religioso, festival de música y encrucijada global de amigos, colegas y compañeros de trabajo.
El área metropolitana de Atlanta, con una población de casi cinco millones, es también la sede de Coca-Cola, de la cadena televisiva CNN, del aeropuerto más activo y del mayor acuario del mundo. Viven allí unos 35.000 adventistas.

Local del Congreso. El sitio escogido para el congreso era enorme. Además del espacioso estadio cubierto, con capacidad para más de 70.000 personas, había tres amplios edificios de tres pisos. Era posible caminar tres largas cuadras bajo techo, de punta a punta.
Nos reuníamos bajo el lema significativo: “Proclamemos Su Gracia”, con un amplio proscenio bien decorado. Dos grandes pantallas laterales al frente y otras que pendían del techo permitían ver de cerca a los oradores y todo lo que ocurría en la plataforma.
El Salón de Exhibiciones presentaba una sorprendente variedad de unos 200 quioscos, desde universidades y casas editoras, a divisiones, departamentos, programas de radio y televisión, centros de salud, servicios y ministerios independientes. Quedaba uno impresionado por la variedad y riqueza de las iniciativas que una iglesia pequeña como la nuestra lleva adelante, avanzando en un amplio frente comprometido con la misión de predicar, enseñar y sanar.
Me llamó especialmente la atención el modelo de metal prefabricado de la One-day School (la Escuela que Se Construye en un Solo Día), patrocinada por Maranatha, que está erigiéndose en varios países del mundo, a menudo cerca de la One-day Church. También entró en circulación la Andrews Study Bible, preparada por un grupo de eruditos adventistas.
La Biblia gigantesca, con libros impresos en 66 idiomas, completaba en Atlanta su peregrinaje por los países y las ciudades principales de las 13 Divisiones. Se subrayaba así la importancia que los adventistas le concedemos a la Palabra de Dios, como regla de fe y conducta.        
Nuevo Presidente de la Iglesia Adventista Mundial. Como en todos los congresos, hay sorpresas para los que ocupan puestos de liderazgo en la Asociación General y en las Divisiones Mundiales; algunos no son reelectos y otros, que no lo esperaban, reciben un nombramiento importante. Hay alegrías y tristezas. Recuerdo que en 1990, por primera vez la persona recomendada por la Comisión de Nominaciones –el pastor George Brown, a la sazón presidente de la División Interamericana— decidió no aceptar el nombramiento, que finalmente recayó sobre el pastor Robert Folkenberg.
Después de 11 años en la presidencia, el pastor Jan Paulsen se retiró en Atlanta. La elección de su sucesor, el pastor Ted Wilson, fue rápida y apoyada por una gran mayoría. Posee una sólida formación profesional (Master of Divinity de Andrews University, doctorado en educación religiosa de New York University y un Master of Science en Salud Pública de Loma Linda University) y una amplia experiencia: pastor en New York City, departamental y secretario en la División de África Occidental, secretario asociado de la AG, presidente de la joven División Euro-Asiática, presidente de la Review and Herald Publishing House y uno de los vice presidentes de la AG desde el año 2000. Con 60 años, es un hombre atlético, consagrado, dinámico y trabajador, de diálogo fácil.
El sermón que el pastor Wilson presentó el último sábado comunicó sus ideas con claridad y convicción: La importancia fundamental de la Biblia como única base de nuestras creencias y misión, Cristo como nuestro Salvador y su gracia perdonadora, el papel guiador de los escritos de Elena de White, la Creación, el sábado, la vida devocional, el evangelismo, la responsabilidad adventista como Pueblo Remanente, la segunda venida de Cristo como la esperanza única de la humanidad, la resistencia a incorporar en teología, evangelismo o vida eclesiástica ideas o prácticas ajenas a nuestras convicciones adventistas. En dos ocasiones pidió a la audiencia que no aplaudiera. Este es un sermón, no un discurso político, les indicó. Si están de acuerdo, un “Amén” basta.
Continúa la Globalización. Gracias a la bendición de Dios, los adventistas residimos ahora en más de 200 países del mundo y hablamos más de 800 idiomas diferentes. Entre los casi 2.400 delegados oficiales se observaba un aumento de la representación de América Latina y África. Según las estadísticas, el 20% de los adventistas residen en la División Interamericana, el 16% en la de África Centro-Oriental, el 15% en la de África del Sur-Océano Índico y el 12% en la Sudamericana. La Norteamericana, donde comenzó nuestro movimiento, representa el 7% de los miembros, mientras que la Euro-africana, Euro-asiática, del Pacífico Sur y la Transeuropea representan cada una un promedio del 1% de la membresía mundial.
El presidente de la AG nació en Estados Unidos, el Secretario en Singapur, y el Tesorero en el Canadá. Entre los nueve vice-presidentes hay ciudadanos de Canadá, Kenya, México, Rusia y Tanzania, además de una mujer. El vice-tesorero, Juan Prestol, nació en la República Dominicana.
El congreso eligió al primer presidente de la División Norteamericana de nacionalidad canadiense; a la primera directora del Departamento de Educación de la AG, la Dra. Lisa Beardsley; al primer presidente argentino de una División mundial (Guillermo Biaggi), de la Euro-Asiática con sede en Moscú; y al primer director del Departamento de Comunicación brasileño, Williams Costa.

La educación adventista sigue expandiéndose en los países en desarrollo. Las estadísticas indican que la iglesia patrocina 7.804 escuelas, colegios y universidades con 85.000 educadores y 1.6 millones de estudiantes en 145 países del mundo. Entre las 111 instituciones adventistas de nivel superior, las tres mayores universidades (con más de 5.500 estudiantes cada una) están en Jamaica, Corea y Nigeria.
Los adventistas hemos hecho progresos notables en la comunicación electrónica, con redes de televisión en varios idiomas que cubren grandes sectores de la población mundial, como 3ABN, LLBN y el Hope Channel. Los programas son variados y dinámicos.
Una nota discordante, que fue mencionada desde la plataforma, fue el alto número de “delegados turistas”, que en lugar de participar de las deliberaciones se encontraban ausentes, recorriendo lugares de interés, realizando compras o simplemente conversando con amigos. A veces la sección reservada para los delegados estaba medio vacía.
Cambios en los Estatutos y Reglamentos.
En este congreso no hubo temas contenciosos, como el que acompañó la reformulación de las creencias fundamentales de los adventistas (1980) o el de la ordenación pastoral de la mujer (1990/1995). Sin embargo, se discutieron iniciativas importantes:

■ Se aprobó formalmente el concepto de Unión de Iglesias, vale decir, una organización eclesiástica que difiere del modelo usual, en que una Unión incluye asociaciones y/o misiones. En este caso, las congregaciones mismas se incorporan como Unión de Iglesias, muchas veces abarcando un país. En esa nueva categoría se aceptaron las Uniones de Iglesias de Belize, Bielorusia, Lejano Oriente, Moldova, Paraguay, Suecia y Uruguay

■ Se recibió la propuesta de nombrar sólo al director o a la directora de los departamentos de la Asociación General durante la sesión de la Asociación General y postergar hasta el primer Concilio Anual del Comité Ejecutivo (que se realiza en octubre) a los directores asociados de los departamentos. El argumento era que esto permitiría que el nuevo director tuviera tiempo de recomendar a los mejores candidatos. Sin embargo, hubo dos objeciones importantes: Al demorarse el nombramiento de los asociados, el director se vería obligado a actuar por muchos meses solo. ¿Cuál sería el status de los asociados actuales entre julio y octubre? Además, los directores asociados ya no serían electos por los delegados mundiales. Por estas y otras razones, me alegra de que esta propuesta no fue aprobada. 
■ Se aprobó la revisión del Manual de la iglesia, incluyendo la ordenación formal de las diaconisas, en forma paralela a la ordenación de los diáconos.

Declaraciones Oficiales. Los directivos de la Asociación General entregaron a los delegados y a los medios de comunicación varias declaraciones oficiales, que revelan el interés y la preocupación de los adventistas sobre asuntos sociales:
■ Protección de los niños de los abusos. Nuestras iglesias y centros educativos deben ser sitios seguros para los menores.   

■ Afirmación de la creencia fundamental sobre la Creación y rechazo de la evolución atea o teísta.

■ Protección de las niñas y las mujeres contra la violencia sexual. Centenares de miles de adventistas están firmando una declaración con el nombre de EndItNow (Terminemos Esto Ahora)

■ Defensa de la libertad de expresión. En varios países se procura establecer leyes que restringen la expresión de convicciones religiosas.

■ Apoyo a las iniciativas que intentan reducir la pobreza extrema en las naciones.
Entre las visitas especiales, se encontraba la Dra. Regina Benjamin, que es la Surgeon General de los Estados Unidos, además de poseer el rango de vice-almirante. Felicitó a los adventistas por su énfasis en vivir y promover un estilo de vida sano. Expresó aprecio por el apoyo que prestamos a la salud preventiva.

También nos acompañaron y ofrecieron saludos fraternos el presidente de la Asociación de Iglesias Bautistas, de las Metodistas y de los Menonitas.
Varios científicos afiliados con el Geoscience Research Institute presentaron una serie de conferencias sobre la importancia que la creencia en la Creación en seis días consecutivos en un pasado no lejano tiene para los adventistas. En los últimos años algunos miembros y docentes han expresado dudas sobre esa creencia fundamental adventista.
Finanzas de la Iglesia. Gracias a la bendición de Dios y a la fidelidad de muchos adventistas, las finanzas de la iglesia arrojan un saldo favorable a pesar de la turbulencia que han experimentado la mayoría de las economías nacionales. El total de los diezmos aportados por los adventistas aumentó en un 40% durante los últimos cinco años, de $1.32 mil millones de dólares en el 2004 a $1.85 mil millones, sin tomar en cuenta la inflación. Las ofrendas para las misiones aumentaron en un 32% durante el mismo período. Da pena ver cómo la proporción de estas ofrendas con respecto al diezmo, que era del 65% en 1930 es ahora apenas el 5%.
En el año 2007 la familia de un multimillonario adventista estadounidense vendió su empresa y entregó a la Asociación General un diezmo de US$106 millones, que fue repartido en su mayoría para apoyar proyectos misioneros y evangelísticos en los territorios de la Ventana 10-40, donde la presencia adventista es mínima. Hay varios adventistas millonarios muy generosos.

Con sólo el 7% de la membresía adventista, la División Norteamericana sigue aportando la mayoría de los diezmos y ofrendas que llegan a la Asociación General. En 2009 los miembros de esa División contribuyeron US$94 millones y el resto del mundo, con 93% de la feligresía, contribuyó el equivalente a US$60 millones. 
Expansión versus Retención. Durante el quinquenio 2005-2009 se bautizaron 5,294.765 nuevos miembros: aproximadamente un millón por año. A la vez, en ese mismo período se eliminaron de nuestros registros 2.025.267 miembros: unos 400.000 por año. Es posible calcular que un 25% de estos son los miembros que fallecieron. ¿Y el resto? Me parece urgente encontrar la manera de convertir en discípulos a nuestros jóvenes, hombres y mujeres a quienes bautizamos a fin de cumplir mejor con el mandato de Jesús (Mateo 28:19, 20): Ir a todo el mundo. Hacer discípulos entre todas las naciones. Bautizarlos. Enseñarles a guardar todo lo que Jesús nos mandó.  Esto requiere dedicar el mismo esfuerzo y los mismos recursos a la evangelización que a la tarea de hacerlos discípulos, incluyendo una clase post-bautismal, que les enseñe a vivir la nueva vida de relaciones con Dios (vida devocional y de testimonio), consigo mismos (estilo de vida, prioridades, finanzas) y con su entorno social (familia, congregación, trabajo, amistades).
Los grandes desafíos. Cuando en 1950 mi padre me bautizó en la iglesia de Palermo, Buenos Aires, los adventistas éramos aproximadamente un millón. Ahora, según los registros, somos 16.5 millones, esparcidos en la mayoría de las naciones del mundo. En algunos países la proporción de miembros entre la población es significativa: En Jamaica, 1 miembro por cada 11 habitantes y en Rwanda, 1 de cada 22.
Con todo, dos grandes desafíos para el mensaje adventista perduran: Por un lado, están la India, la China y el mundo musulmán, que constituyen la mitad de la población mundial; por otro, el creciente materialismo y paganismo de Europa, Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda. ¿Qué estrategias quiere el Señor que implementemos para que el nombre de Jesús sea conocido y amado?
El otro desafío es interno: Encontrar la manera de involucrar y retener a los nuevos miembros y, en particular, a los jóvenes y jóvenes adultos, que están viviendo en una cultura muy diferente de la que conocimos cuando teníamos su edad.

Los tiempos cambian y la Iglesia Adventista también se adapta a nuevos contextos culturales mientras procura mantenerse fiel a su identidad y misión. La mayoría de las iglesias internacionales con varios millones de miembros se han fragmentado. En vista de las grandes diferencias socio-culturales que existen entre nosotros, ¿podremos mantenernos unidos en nuestras creencias y seguir avanzando juntos para cumplir la misión?
Conclusión y Despedida. El último sábado a la puesta de sol se realiza el colorido desfile de las naciones, cantamos el himno tema, oramos por última vez y nos despedimos. El estadio estaba colmado, con unos 75.000 hermanos y hermanas de todo el mundo. Emprendimos el regreso a casa con un sueño y una esperanza: la Segunda Venida de Cristo. ¡Qué emocionante será encontrarnos con incontables millones de fieles de todos los tiempos cuando, por la gracia de Dios, entremos en la Tierra Nueva!
No cabe duda de que los acontecimientos de nuestro tiempo revelan un avance hacia la culminación del Gran Conflicto. ¿Seremos fieles a Jesús y a sus enseñanzas?
            ¡Ven Señor Jesús!
             
Humberto M. Rasi, Ph.D

Adventist Professionals' Network - http://apn.adventist.org

350 libros académicos y profesionales adventistas en www.Adventus21.com

1 comentarios:

  1. Muy buen comentario, detalles interesantes son aportados. Creo que es alarmante la cantidad de gente que esta saliendo de nuestras iglesias cada año, es urgente que aquellos a los que se les predique tambien se les enseñe a "guardar todas estas cosas" (Mt 28:20).
    Finalmente muy inspirador la reflexión final ¡SI, VEN SEÑOR JESÚS!

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